miércoles, 11 de junio de 2014

Narajanzos y lo que entendemos por gobierno


Es frecuente escuchar cuando se menciona la palabra público se adopte sinónimo de ineficiencia y demás adjetivos negativos. En un reciente comercial político, de la presente campaña, un ciudadano hace alegoría a que los problemas que aqueja a la educación del país, es achacable al gobierno, lo cual no es del todo irreal. Sin embargo preocupa como en un spot publicitario un candidato parece olvidar que el funcionamiento de un gobierno, comoestructura organizacional, dependiera solo de la llegada inmaculada del salvador. Preocupa esta visón omnisciente y omnipresente del individuo que cree que el gobierno, es un caudillo.

Realmente no creemos que el equipo del Candidato Zuluaga o del presidente Santos, no tenga claro el concepto de gobierno. Lo que es claro que en la arena electoral, parece que son validas todo tipo de argucias comunicacionales para evadir cierta rigurosidad conceptual, como en este caso por ejemplo, los males de la educación son el Gobierno.

Nuestra visión del tema parte por constatar que lo que llamamos gobierno no es un monolito. No actúa de manera lineal, de una manera siempre lógica e integrada, como si hubiera una mente maestra unitaria detrás de todos los actos gubernamentales. En otras palabras, cuando nos referimos al "gobierno" nos estamos refiriendo a un conjunto de entes heterogéneos, diferenciados y complejos. No es posible, simplemente, suponer que se trata de un actor racional unificado (Allison, 1971).

Todo esto, no sólo porque al gobierno lo componen individuos y grupos con intereses específicos. Ya la ciencia política ha constatado varias veces ese fenómeno. Tampoco, sólo porque exista una relación económica de los aparatos gubernamentales con la sociedad (Downs, 1967; Niskanen, 1971) sino también porque los actores gubernamentales actúan dentro y para una arena particular: la arena de las organizaciones. Es en las organizaciones donde las acciones de los actores y grupos adquieren sentido. Donde los recursos se movilizan y se aplican. Donde las políticas se generan y luego se implementan. Donde las reglas, leyes y normas operan en la práctica. Donde los marcos de interacción y de regulación dan sentido y cierto nivel de certidumbre para la interpretación de las personas. Donde la sociedad se relaciona con sus representantes e instituciones.

Más aún, el gobierno puede ser visto como un conjunto de organizaciones que, supuestamente, deberían tener una lógica integral, común y congruente. Su actuación, idealmente, no puede ser heterogénea, autónoma, sino que forma parte de una red compleja a la que se le quiere dar cierta homogeneidad de actuación, discurso y resultado. En otras palabras, el gobierno es una red de organizaciones con pretensiones, nunca alcanzadas pero requeridas como principio de existencia, de actuación homogénea, lógica y continuada.

Es común observar que las organizaciones gubernamentales son pensadas como meros instrumentos donde los actores políticos y burocráticos intentan aplicar sus proyectos y esperan respuesta automática de aquéllas. Las más de las veces, pese a todo, la distancia entre lo planeado y formulado por un lado y lo obtenido y ejecutado en las organizaciones, por el otro, es bastante amplia (Olsen, 1976). Es necesario modificar el supuesto de homogeneidad en el espacio gubernamental así como la creencia de que las organizaciones son meros instrumentos.

Pero estas carencias inofensivas de un spot o publicidad de campaña, cuatro años después son el caldo de cultivo prefecto para que los gobiernos de turnos cada vez implemente la estrategia de inaugurar mas sueños, que realidades, como por ejemplo: dos millones viviendas que terminaron en cien mil; acabar con la guerrilla y ahí están, el túnel de la línea y sigue allí, 300 km de dobles calzadas y solo van 100 y sin terminar. A nivel territorial la situación es más dramática, donde la inauguración de sueño es la formula predilecta para mostrar que ejecutan, pero que no gerencian.

Todos debemos entender mínimamente (sociedad civil – Gobiernos – empresa privada), que se deben trabajar en tres aspectos:.
l. La transformación del concepto de gobierno-monolito al de gobierno como estructuras organizacionales diferenciadas en sociedades complejas y plurales.
2. La dualidad de las organizaciones gubernamentales.

3. El gobierno como red de organizaciones

lunes, 9 de junio de 2014

¿Es posible que el capitalismo sea inclusivo?


Mientras en Colombia y en algunos países de sur América nos desgastamos en la discusiones cuadillistas pseudo salvadores, el reciente informe de la CEPAL, muestra como la desigualdad ha aumentado la brecha. Muy a pesar de ello, la gran mayoría de Gobiernos muestran despliegue noticioso de sus acciones en reducción de la pobreza. La pregunta es como lo han hecho? En su gran mayoría se muestra que es a través de subsidios periféricos y no estructurales, situación que debe preocuparnos, ya que estos temas deben ser el centro de las agendas políticas en los próximos años, más allá de la mediática acción de los objetivos del milenio.

Su ustedes revisan los medios internacionales, el tema de la desigualdad ha tomado un auge publicitario inusitado, uno de los incentivos ha sido el libro del profesor Piketty. A finales de mayo  Los hombres y mujeres que gestionan un tercio de los activos invertibles del mundo –alrededor de unos US$30.000 millones- se reunieron en Londres. ¿Su propósito? Conversar sobre maneras prácticas de "renovar el sistema capitalista".

Entre los personajes más destacados estuvieron, el ex-presidente de EE.UU. Bill Clinton, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, y el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

La pregunta que comparto, ¿es posible arreglar el capitalismo?. Frente a esta curiosidad nos dimos en la tarea de revisar los medios de publicación en Colombia y al respecto solo encontramos reseñas sobre hackers, infiltrados, polarización e insultos y demás candores de la politiquería electoral. A nivel mundial fue muy difícil encontrar una reseña que pudiese brindar información acerca del interrogante planteado. Afortunadamente en el portal de la BBC, existe una reseña muy completa, donde se le indaga a los asistente sobre como hacer para que el capitalismo sea incluyente. Al respecto compartimos los siguientes posicionamientos:

Lynn Forester, fundadora de la conferencia "Capitalismo Inclusivo"

El capitalismo tiene que demostrarle a la sociedad en general que es un bosque que genera prosperidad y crecimiento dinámico. A causa de los escándalos de los últimos cinco años y debido a la creciente desigualdad, son las empresas las que deben demostrar que lo que es bueno para la sociedad es también bueno para los negocios.

El capitalismo inclusivo no es distinto del capitalismo consciente o el capitalismo progresista. Es un esfuerzo por dar a entender que el capitalismo es parte de una mejora de base amplia para toda la sociedad, que no está solo. Capitalismo inclusivo es buen capitalismo.

El capitalismo malo está manipulando las tasas Libor, está vendiendo instrumentos que son inversiones impropias para su inversor. Éste trata de tomar ventaja de los trabajadores y no se preocupa por la sostenibilidad de su cadena de suministro. Hay un montón de cosas que son mal capitalismo.

Es por eso que vemos tan poca confianza por parte del público general en el capitalismo, porque por mucho tiempo los empresarios hemos permitido su mal comportamiento. Tenemos que reconocer que hemos hecho mal algunas cosas.

Malcolm Brown, director de Asuntos Públicos de la Iglesia Anglicana (para sorpresa nuestra mueve billones de dólares)

Sólo una cultura económica que ha dejado de preocuparse por las generaciones futuras podría sacrificar tan a la ligera los intereses de la gente y el florecimiento de largo plazo del mundo. Si el capitalismo se trata de valor, no sólo el costo, debiera ser un factor en los intereses de nuestros nietos y sus nietos, que dependerán de lo que investigamos, invertimos y nos comprometemos hoy. Los antiguos capitalistas invirtieron y apostaron por un futuro que ellos no verían.

Nosotros somos ese futuro, pero al capitalismo hoy pareciera no importarle lo que pase después de nosotros. El capitalista replicará: "El capitalismo sólo refleja su cultura circundante. No me culpes si una cultura del corto plazo engendra capitalismo a corto plazo".

El capitalismo es por lo general demasiado modesto respecto de su impacto y demasiado rápido a la hora de negar su responsabilidad. Hemos vivido tanto tiempo con el capitalismo que nos ha enseñado lo que somos y cómo comportarnos, pero su antropología es demasiado estrecha para enseñarnos a vivir bien.

El capitalismo es un complejo de ideas y prácticas en conflicto entre sí. La creatividad de esa tensión ha dado al mundo innumerables cosas buenas. Pero la tensión es inherentemente inestable y el capitalismo global de hoy se ha negociado tensión creativa para cortoplacismo inestable.

La necesidad más urgente es que el capitalismo recupere la idea de justicia intergeneracional, la creencia de que vale la pena invertir en la actualidad pensando en sus tataranietos.

Madsen Pirie, presidente y cofundador del Instituto Adam Smith

Cuando las personas se privan de algunos privilegios para invertir ese dinero, con la esperanza de obtener beneficios al proveer bienes y servicios que las personas necesitarán a futuro, lo llamamos capitalismo.

Se ha generado una riqueza que ha sacado a gran parte de la humanidad de la subsistencia y el hambre y nos ha permitido financiar medicinas para salvar vidas, educación y artes, así como las oportunidades y las comodidades materiales.

Así como la democracia puede ser corrompida por el populismo represivo, el capitalismo puede pervertirse por la "búsqueda de rentas", cuando las personas buscan obtener mayores ganancias de los bienes y servicios necesarios.

A veces utilizan su influencia política para sostener monopolios o para impedir el ingreso de nuevos participantes. A veces se utilizan los gobiernos para proporcionar subsidios de los contribuyentes, o para prohibir importaciones más baratas.

A veces incluso llegan a acuerdos con los gobiernos para usar dinero de los contribuyentes como cojín para tapar las pérdidas provocadas por su incompetencia o descuido. Estas formas de capitalismo le juegan en contra a los logros reales del capitalismo.

El capitalismo puede pervertirse por interés personal o vicios de la política. Lo que el capitalismo debe ahora hacer es liberarse de estas perversiones y extender sus beneficios lo más ampliamente posible.

Se debe actuar contra las prácticas contrarias a la competencia para darle a la gente el poder de la libre elección. Se debe distribuir la propiedad del capital y la inversión lo más ampliamente posible a través de las cosas como las pensiones personales y cuentas de ahorro individuales.

Se deben reducir las barreras de entrada para que todos puedan aspirar a crear una empresa y se debe buscar un sistema fiscal que premie el éxito en vez de castigarlo.

El capitalismo debe convertirse en inclusivo, para que sea lo más fácil y lo más atractivo posible para el mayor número de personas.

Clive Menzies, fundador de Pensamiento Crítico

Un estudio de 2011 en New Scientist reveló que 147 "superentidades" controlaban el 40% de 43.060 empresas transnacionales y el 60% de sus ingresos. El estudio se basó en los accionistas y directores, pero no revela la propiedad y control oculto detrás de estas empresas, fideicomisos y fundaciones benéficas. La evidencia sugiere que el capital podría estar aún más concentrado que lo que indica el estudio.

Este poder sin estado domina la política, los medios de comunicación y la educación. El capitalismo financiero pretende rentabilizar y controlarlo todo, influir en la legislación para regular a su favor.
El poder sin estado se extrae de tres defectos fundamentales del sistema económico, el cual evolucionó en beneficio de la clase dominante durante siglos:

La captura privada del valor de la tierra, los recursos y otros bienes comunes (como el agua, el espectro radioeléctrico, los genes, la naturaleza y el conocimiento) , regalos de la naturaleza (o de Dios) cuyo valor se ha creado comunitariamente . El valor de estos bienes debe ser compartido y beneficiar a todos, para financiar los servicios públicos y otorgar un dividendo incondicional a los ciudadanos. El interés por el dinero no genera riqueza sino que sistémicamente impulsa la desigualdad, la destrucción del medio ambiente, los conflictos y el crecimiento insostenible de la deuda.

La deuda debe ser inaplicable en el derecho y la usura (el préstamo de dinero a interés), ilegal. La deuda debe volver a aportar a la construcción social en lugar de su actual papel como facilitador para la extracción de la riqueza, la explotación y la opresión.

El aumento de la mecanización y la tecnología han vuelto el empleo pleno algo inalcanzable, innecesario e indeseable. El significado de la vida no puede estar condicionado a un empleo remunerado, sino que es un derecho de todos y debe proporcionarse en forma de dividendos incondicionales suficientes para una vida digna.


Podrán estos poderes influenciar a la humanidad para realizar cambios, o por el contrario son discusiones filantrópicas? Lo cierto es que necesitamos trabajar con mayor fuerza para que la desigualdad reduzca su brecha, pero eso no es solo responsabilidad de los gobiernos, la responsabilidad está en nosotros (la sociedad civil), en la comunidad empresarial y los inversionistas.

jueves, 8 de mayo de 2014

LA FALACIA EN LOS LIMITES

En el reciente informe publicado por la OCDE, frente a la situación ambiental de colombia, como una visión institucional, entre otras recomendaciones se plantea que se debe trabajar en la actualización de los limites en las políticas ambientales. Al respecto hay mucho por decir, sin embargo ,les compartimos un articulo que nos brinda una visión critica, frente a los limites en las políticas ambientales que se formulen.

Los supuestos límites que denodadamente intenta identificar la política ambiental no existen como tales. Es decir, como realidades objetivables que constituyen una constante en las relaciones sociedad naturaleza identificable ex ante y que como tal puede transformarse en prescripciones o norte de la toma de decisión en esta materia.

El paradigma de los límites constituye un caso típico de la falacia del falso dilema, según la cual se formulan las cosas de tal forma que pareciera que no existen más alternativas que las dicotómicas que se plantean; sociedad o naturaleza, como un juego suma cero, con el agravante esa afirmación no es falsable, y por tanto, negable, pues la sociedad nunca estará en condiciones de establecer si se ha llegado a un límite, pues en ese momento no existiría tal sociedad. Siempre es posible argumentar que existe el riesgo de una crisis ecológica existencial para la sociedad, pues nunca es posible comprobar lo contrario. Esta es la tenaza epistemológica de hierro del paradigma de la política ambiental, y de sus disfuncionalidades.

Es evidente que la acción humana da lugar a cambios en “lo natural” y tales cambios pueden en ocasiones generar modificaciones estructurales en su funcionamiento, e incluso ser irreversibles y suponer graves efectos para la sociedad. Este es el fundamento de la existencia de la política ambiental. Esta es justificación suficiente para una acción decidida en este sentido y naturalmente para poner condiciones a las actividades humanas en relación con el ambiente.

Ello no significa que de forma reactiva haya que adoptar un paradigma de acción fundado en establecer límites a esa intervención antrópica sobre la base de modelos cognitivos parciales e inciertos, carente de viabilidad fáctica y que no contribuyen a incentivar un proceso de internalización profunda de la radical incertidumbre en lo que concierne a nuestras relaciones socio ambientales, que a lo único que deben llevar para gestionarlas adecuadamente es a profundizar nuestra responsabilidad como sociedad, de forma que sea la emergente responsabilidad la que oriente su gestión de forma dinámica y permanente.

¿Cómo es imaginable, entonces, una política ambiental liberada del concepto de límite? Para responder a esta pregunta se reproduce aquí parcialmente otro artículo en tres partes relativa al objeto de la política ambiental.
Si en el núcleo de los problemas ambientales no está la “naturaleza per se” sino las relaciones que la sociedad establece con ella, entonces, el objeto y norte de la política ambiental no debe ser la propia naturaleza, sino las relaciones socio ambientales.

Las relaciones socio ambientales que son el objeto de la política ambiental, no son todas las relaciones socio ambiéntales posibles, sino aquellas que, por las razones que sean, se han constituido en un problema de política.

Una vez ubicados estamos al interior de las relaciones socio ambientales que forman parte de un problema ambiental, entonces, es posible decir que el meollo del esfuerzo político constituye en introducir un modelo de gestión “socialmente razonable” de esas relaciones. Es decir, el propósito central de la política ambiental es introducir modelos sociales de gestión eficaces de las relaciones socio ambientales acorde a los valores sociales dominantes.

Así el objeto de política de la política ambiental se puede formular como la gestión de las relaciones socio ambientales implícitas en los problemas ambientes que enfrenta una sociedad.

Los objetivos de la política ambiental debieran estar referidos, entonces, a la excelencia esperada de esos sistemas de gestión de relaciones socio ambientales. Es decir, debieran referirse como logros a alcanzar en la gestión o en el desarrollo de los sistemas de gestión en cada uno de lo que son los problemas ambientales que asume como propios.

Los elementos y lógicas de los sistemas de gestión de las relaciones socio ambientales de problemas ambientales están ya formalmente establecidos, porque la política ambiental aunque pretenda ser una política de la naturaleza no puede sino ser una de la gestión de relaciones socio ambientales. Estos elementos están constituidos por normas, instituciones, estrategias, instrumentos, organizaciones, estructuras de conocimiento, tecnologías, recursos, y un largo etcétera que conforma la política ambiental real, y por una cierta comprensión de cuál es la mejor articulación entre ellos. Estos sistemas evolucionan y se perfeccionan y son más o menos eficaces en gestionar esas relaciones socio ambientales con éxito.

Visto así, la política ambiental es la gestión pública eficiente del sistema de relaciones que la sociedad estable con lo natural allí donde se entiende que ha emergido un conflicto, una necesidad pública de gestión. El norte de la política ambiental es llevar ese sistema de gestión a niveles siempre mayores de excelencia.

Un elemento singular de ese sistema lo constituyen las normas que establecen restricciones a las actividades humanas en su relación con el uso y aprovechamiento del medio y los recursos naturales. En este nuevo paradigma este no es el único elemento de ese sistema ni el más gravitante, pues no es el norte de la política ambiental la definición de límites o umbrales en este sentido. Siempre será posible hallar un método socialmente validado para establecer esa norma, pero su definición no es el eje de la política. Lo gravitante es cómo en cada caso concreto es posible mejorar el nivel de excelencia del sistema de gestión como un todo.

Si resulta necesario establecer sistemas socialmente validados de gestión de las relaciones socio ambientales, es porque estos no emergen de forma espontánea en la gestión social, o si surgen, son insuficientes para el alcance de los problemas a enfrentar.

Esta singularidad está relacionada con el hecho de que los agentes sociales no visualizan el costo del uso de la naturaleza, porque muchos de ese costo no lo asumen ellos, sino otros ahora u otros en el futuro. Esto ha permitido una suerte de irresponsabilidad social generalizada respecto de las relaciones socio ambientales.

Las relaciones socio ambientales están hoy en día extremadamente distribuidas, abarcan innumerables ámbitos de la vida cotidiana, y tienen unos alcances espaciales que permiten decir que todos los habitantes del planeta de alguna forma comparten un sistema común de relaciones socio ambientales, y esa es quizás lo que caracteriza el estadio actual de las relaciones socio ambientales.

En este contexto parece razonable afirmar que el éxito en el establecimiento de sistemas eficaces de gestión de las relaciones socio ambientales depende del desarrollo de la responsabilidad, se puede llamar ambiental. Es impensable que ese éxito dependa sólo de la incorporación de más y mejores elementos de gestión, que también depende de eso, pero la calidad, la excelencia del sistema de gestión, por su naturaleza distribuida y global, solo puede depender del desarrollo de una “virtud social”, que es la responsabilidad ambiental, virtud que puede y debe ser luego institucionalizada, como de hecho lo es en muchos ámbitos de la acción social.

El incentivo, desarrollo, fortalecimiento, e institucionalización de la responsabilidad ambiental es la estrella polar de este nuevo paradigma de política ambiental. De la misma manera que la estrella polar de la política ambiental convencional es la protección ambiental, mientras más mejor, en este nuevo paradigma de la política ambiental la estrella polar es: a más responsabilidad ambiental mejor, convirtiéndose este en el objetivo de los objetivos de la política.

Es evidente que la acción humana da lugar a cambios en “lo natural” y tales cambios pueden en ocasiones generar modificaciones estructurales en su funcionamiento, e incluso ser irreversibles y suponer graves efectos para la sociedad. Este es el fundamento de la existencia de la política ambiental.

Por: Rodrigo jiliberto
Consultor experto en temas de politica ambiental