viernes, 1 de febrero de 2013
EL INFORME DE LA OCDE; una revalidación de nuestra situación
En
dos notas anteriores se hizo mención, frente al proceso que nuestro país lleva
ante la OCDE, para poder ingresar a tal organización. En tales documentos llamábamos
la intención sobre la importancia que para dicho ente, tiene el desarrollo de
agendas públicas serias y comprometidas en asunto tales como; medio ambiente,
ciencia y tecnología.
Pues
bien, ayer fue oficializado el tan anunciado informe de evaluación de la
situación Colombiana en su proceso de ingreso, es decir, es un informe preparatorio
de la OCDE en el proceso de estudio de nuestro ingreso a este selecto club. Del
informe queremos resaltar varios aspectos, que se identifican como dificultad del
país, y que nuestras regiones son temas muy sentidos y sensibles.
La
primera gran dificultad que señala el informe de la OCDE. Se señala que el
gobierno, en vez de promulgar nuevas medidas proteccionistas para contrarrestar
la apreciación de la tasa de cambio, debe considerar las reformas estructurales
y los aumentos de la productividad como el mejor camino para resolver los
problemas de competitividad internacional. ¿cómo ser competitivo en desde las
regiones, sin una buena articulación a un sistema de movilidad, carga,
pasajeros? ¿cómo ser competitivos desde la regiones, con sistemas productivos
primarios?
La
segunda gran dificultad que señala el informe de la OCDE, es la extracción de
recursos, y especialmente las operaciones de la minería ilegal, plantean
problemas de contaminación que exigen una actuación inmediata. Deben
fortalecerse las políticas ambientales para mitigar el impacto de la minería y
proteger mejor la mundialmente famosa biodiversidad de Colombia, en particular
intensificando la aplicación de la normativa sobre los permisos ambientales. La
minería suele caracterizarse por requerir grandes capitales, crear relativamente
pocos puestos de trabajo y concentrarse regionalmente. La política del gobierno
debe procurar que el auge de la minería contribuya a la cohesión social y
económica, y no a deteriorarla. (Sobre este tema nos referiremos en una nota
posterior, sobre esta problemática).
La
tercera gran dificultad que señala el informe de la OCDE, corresponde a la inversión
en ciencia y tecnología e innovación. En el ramo de la innovación por ejemplo se
menciona que la inversión en este sector, es demasiado baja, solo alcanza el
0,16% del PIB, comparada con el 0,37% de México. En cuanto a la inversión total
del sector 0,45% del PIB. Esto refleja diferencias con las cifras que reporta
el Gobierno que es una inversión del 0.7%
del PIB.
La
cuarta gran dificultad que señala el informe de la OCDE es la desigualdad de
los ingresos, que es extremadamente grande en Colombia, tanto según los
criterios de la OCDE como según los de América Latina. En Colombia el tramo
superior de la población, el 1%, acapara más del 20% del ingreso total bruto,
que es más que en cualquier otro país de la OCDE. Del mismo modo, con un 34% de
la población que vive en la pobreza, la proporción de excluidos de Colombia
sigue siendo extraordinariamente alta según los criterios de la OCDE.
La
quinta gran dificultad que señala el informe de la OCDE es el desempleo y el
sector informal. Según el organismo, estos elementos, son los principales
factores de desigualdad y de pobreza, por lo tanto es preciso reformar el
mercado laboral para resolver estas cuestiones. La tasa de desempleo ha
disminuido constantemente desde principios de la década del 2000, y la creación
de empleo se ha mantenido a un ritmo elevado desde el 2010. Sin embargo, con un
índice del 10,5% en los primeros 11 meses del 2012, el de-sempleo sigue estando
muy por encima de la media de la OCDE. También es crucial reducir la proporción
del trabajo informal que, como mínimo, constituye un 50% del empleo total. Para
impulsar la creación de empleos en el sector formal serán necesarios mejores
resultados en la educación y la reforma de las regulaciones restrictivas del
mercado laboral. Esto significa volver a examinar el salario mínimo, así como
las contribuciones a la seguridad social y los parafiscales que pueden ser
demasiado elevados para algunos grupos de trabajadores.
La
sexta gran dificultad, es la calidad de la Educación, tanto en la básica, como superior.
Al respecto el informe señala que existe una concentración de la calidad de educación
en pocas universidades, lo cual dificulta que la mayor proporción de la población
pueda formarse como mano de obra de calidad.
El
secretario adjunto de la OCDE Pier Carlo Padoan, en la presentación del informe
señalo las siguientes perlas: “Entrar a ese club es un sello de calidad para
atraer inversionistas”. Colombia necesita más. "En el proceso, lo
importante no es cuándo, sino qué hacen los países".
jueves, 31 de enero de 2013
Resumen mesual de Imágenes
A partir de la fecha todos los utimos dias del mes, publicaremos nuestro diario de imagenes
miércoles, 30 de enero de 2013
¿En la estructuración de ciudades en Colombia, se está viviendo un proceso de posfordismo híbrido?
En
nuestro trabajo de investigación sobre el posfordismo y su influencia en la estructuración
urbana del país, tema sobre el cual Samuel Jaramillo, Luis Mauricio Cuervo, y
recientemente la comisión de ciudades sostenibles del Banco Mundial. Desarrollo
que nutren de alguna manera nuestras exploraciones. Nuestra motivación en estos
temas pasa por leer y caracterizar el fenómeno de crecimiento en ciudades
intermedias (Barranquilla, Valledupar, Villavicencio, Pereira, entre otras) y
como el Mercado moldea la estructuración de ciudad. En términos sencillo se
trata de observar la relación entre la producción de estructura urbana y el
funcionamiento del mercado inmobiliario, tanto en su versión formal como en la
informal.
La
hipótesis de trabajo utilizada, toma como punto de partida los desarrollos del
profesor Pedro Abramo del Instituto de Investigación y Planificación Urbana y
Regional, Universidad Federal de Río de Janeiro, Río de Janeiro, Brasil. De tal manera que, se ha planteado que el
desarrollo de las ciudades en Colombia, ha tenido una estructuración de doble
vía, que se asemeja de manera comparable con los dos modelos tradicionales (la
urbe compacta, y la difusa anglosajona); dando como resultado una estructura
urbana particular.
De
los adelantos realizados en las exploraciones, podemos compartir algunos
elementos esenciales para entender el fenómeno de estructuración de nuestras
ciudades, máxime que se aproximan los procesos de formulación de los POT.
El
primer elemento completamente visible a los ojos de todos, es que el
funcionamiento de los mercados del suelo produce simultáneamente una estructura
urbana compacta y difusa. Quien puede negar esta estructura en ciudades como
Villavicencio, que observa procesos de densificación en zonas como la de cámara
de comercio, pero muestra una difusión urbanística, al mejor estilo de
suburbios en la zona hacia Restrepo. O por ejemplo Barranquilla todo el
desarrollo hacia puerto Colombia.
El
segundo elemento. se tiene relación con la crisis del fordismo urbano que se
manifiesta, a través de dos ejes de cambio: por una parte, la tendencia hacia
la flexibilización urbana por sobre el urbanismo modernista y regulador; y por
otra, la caída en el financiamiento estatal de la materialidad urbana
(vivienda, equipamientos e infraestructura) y de algunos servicios urbanos
colectivos. En ambos casos, el mercado resurge como mecanismo principal de
coordinación de la producción de la ciudad, ya sea a través de la privatización
de las empresas públicas o por la hegemonía del capital privado en la producción
de las materialidades residenciales y comerciales urbanas.
Tercer
Elemento. La producción de las ciudades intermedias ha resultado del
funcionamiento de dos lógicas: en primera instancia la del Estado (por ejemplo
Instcredial) y en segunda instancia la del mercado; pero también de una
tercera: la lógica de la necesidad. Esta última movió —y continúa haciéndolo—
un conjunto de acciones individuales y colectivas que promovieron la producción
de las “ciudades populares”, con su habitual ciclo ocupación/autoconstrucción/autourbanización
y, finalmente, consolidación de los asentamientos populares informales. En las
ultimas 3 décadas ha surgido una nueva variante de producción de la ciudad
popular que articula la lógica del mercado con la de la necesidad y las políticas
del Estado (VIS), y se manifiesta socialmente como los conjuntos o
urbanizaciones de interés social, que por lo general son construido a manera de
gestos en zonas de bajo desarrollo y poco integradas a los cascos urbanos.
Cuarto
Elemento. En Colombia el mercado ejerce supremacía en la estructuración urbana,
lo que genera un reto y una competencia particular, al programa de vivienda
VIS, que como política de nación se tiene para solucionar el déficit de
vivienda para poblaciones vulnerables. Al momento de esta indagación, el
principal cuello de botella que se ha tenido en las ciudades intermedias, es la
disponibilidad de suelo para estas iniciativa, por lo que el programa ha tenido
que tener virajes, como focalizarse en pueblos y pequeñas localidades, donde el
mercado aún es incipiente (mírese las recientes visitas del Ministro, ayer por ejemplo
en pequeñas poblaciones del sur de la guajira).
Casos
particulares de este reto, lo reflejan barranquilla, Valledupar, Pereira, donde
no se han podido concretar desarrollos plenos en materia de programas VIS. Frente
a ello surge un último elementos y es que en la política no se ha analizado de
manera conjunta, cómo estos procesos urbanísticos tendrían efectos en la
reconfiguración urbana. Creemos que esto debe ser una responsabilidad
compartida entre los gobiernos locales y el nacional, y el espacio por
excelencia lo representa el ajuste del POT.
Finalmente,
se sintetiza la situación de la siguiente manera: el mercado al ser el principal
y hegemónico mecanismo de coordinación de las decisiones de uso del suelo,
produce una estructura o forma de ciudad particular: una estructura “híbrida”
desde el punto de vista de su morfología de usos del suelo.
Lo
anterior da pie para hablar, para que de manera intuitiva, se pudiera hablar de
un posfordismo, un tanto hibrido, donde el mercado ejerce primacía, pero el
estado retorna como proveedor inmobiliario (VIS-transporte masivo) y se mantiene
las iniciativas particulares. En síntesis se está gestando una “nueva política
urbana”, no intencionada, es decir, que surge sin la premeditación de las tres
fuerzas gravitacionales del desarrollo urbano.
martes, 29 de enero de 2013
INFORMACIÓN GUBERNAMENTAL Y CONTROL SOCIAL: Un termómetro para el verbo electoral y el verbo de ejecutar
En
uno de los debates por la presidencia de Colombia, el entonces candidato y hoy
presidente de la república le criticaba a su contrincante Antanas Mockus, que
siendo él académico; su propuesta sobre inversión en el sector de Ciencia y Tecnología,
era incoherente y pírrica. Que en cambio (Santos) sí llegaba a hacer presidente
proponía una verdadera revolución en el sector, donde entre
otras cosas prometía inversión de un 1% del PIB, durante cada vigencia de su
gobierno.
Hoy
con 3/4 de su Gobierno, la meta de inversión y de avances en el sector parecen
a verse cumplido, en datos publicados por el Gobierno Nacional, se tiene que: Como un hecho histórico para la Ciencia,
Tecnología e Innovación de Colombia, se ha catalogado la aprobación de 80
proyectos, por un monto de 600 mil millones de pesos, para inversiones en
fomento a la formación de investigadores; innovación en salud; electrónica,
telecomunicaciones e informática, y creación y fortalecimiento de centros y
parques tecnológicos. De estos proyectos, participan 26 departamentos del país
( de 32 Departamentos), lo cual permite vigorizar las capacidades y el desarrollo
en las regiones de Colombia (publicado en la web del DNP).
Este
hecho es aplaudible, y desde estas tribunas, confirmamos, la gran capacidad de gestión
y gerencia que tiene el actual gobierno. Con el manejo de estas cifras,
producto de su modelo de seguimiento, el gobierno proporciona a los ciudadanos, información que
aumenta la oportunidad de hacer control social de las ejecutorias.
Hablando
de facilidades de control social, nos encontramos una visión distinta a las
cifras de inversión y avances en ciencia y tecnología, que argumenta tener el
Gobierno. El espectador, publica hoy 29 de Enero, una columna de opinión, cuyo
autor es Rafael Ordúz (algunos podrían pensar que su información podría tener algún
grado de sesgo, dado que podría existe una cercanía del columnista con el ex
candidato, Antanas Mockus); quien con cifras en la mano, hace contraste de
invalidez de los datos e incumplimiento de las metas en Ciencia y tecnología por
parte del Gobierno Nacional.
Ciencia e innovación: como el
cangrejo
Diario el Espactador
Por Rafael Orduz
Sobra decirlo: Colombia debe
fortalecer su capacidad de innovación como condición para mejorar su
competitividad y su calidad de vida. Pareciera que las autoridades y los
líderes empresariales y de la academia lo tienen claro. Sin embargo, Colombia
retrocede.
El verbo es fácil en épocas de
elecciones. En 2010 el candidato presidencial Santos prometió “elevar hasta el
1% del PIB la inversión en ciencia y tecnología en el próximo cuatrienio (hoy
es menos de la mitad), fortalecer a Colciencias, e involucrar un fuerte
componente de I+D en distintos ministerios …” Ya en el Gobierno, los técnicos de
Planeación Nacional moderaron la promesa y establecieron que en el 2014 la
inversión en el rubro representaría el 0.7% del PIB, una meta a mitad de camino
entre el verbo electoral y la realidad del momento.
Una de las especialidades
colombianas consiste en diseñar planes. Otra, en reglamentar engorrosos
procedimientos que retrasan la ejecución de aquellos. Finalmente, en escurrir
el bulto cuando las cosas no se hacen.
Son conocidos los vericuetos alrededor de la gestión de recursos
públicos para CyT. Se supondría que con hechos como el aporte del 10% de las
regalías (cerca de un billón de pesos anual) y una Colciencias convertida en
departamento administrativo, la inversión aumentaría.
Virajes en la reglamentación
del uso de los recursos de regalías (incluidas críticas del gobierno nacional a
actividades científicas relacionadas con la construcción de piscinas con olas
dentro de un esquema promovido por aquel), dos años perdidos en la obsoleta
Colciencias (con pocas herramientas, aunque aún hay esperanza con el director
actual), desinterés empresarial, baja inversión de la academia en I+D, arrojan
pobres resultados. El Observatorio
colombiano de CyT (dirigido por una excelente profesional, M. Salazar) publicó
recientemente los indicadores correspondientes al 2012. ¡Qué pena! La inversión
total en CyT en el 2012 (0,45% del PIB) es inferior a la del 2011… y a la del
2008 (Brasil invierte el 1.6% y Canadá el 2%).
En el terreno de investigación y desarrollo
(I+D), la inversión en Colombia en el 2012 es parecida a la del 2007: 0,17% del
PIB... España, en el peor año de su economía (2012), invirtió 1,4% del PIB en
I+D. La golosina de las exportaciones
de hidrocarburos y productos de minería, así como la fuerte inversión
extranjera relacionada, tiene eufóricos a quienes prometieron y no cumplieron
en materia de CyT.
Otro indicador que DNP estableció como meta de
“innovación para la prosperidad” fue la exportación de US $ 21 mil millones en
bienes no primarios en 2014. Aunque no hay aún datos oficiales, las
exportaciones totales del 2012 ascendieron, más o menos, a US $ 60.000
millones, de las cuales el 20% corresponde a productos diferentes a petróleo,
carbón, níquel, oro, café, flores y banano…. Lejos de la meta.
¿Habrá corrección para el 2014-2018?
Lo
anterior, refleja el interesante escenario que se genera un Gobierno teniendo información
disponible, para que la sociedad haga control de las ejecuciones, que se dicen
haber logrado en su mandato. Hay que reconocer la voluntad del Gobierno Nacional
de brindar información a sus ciudadanos. Ahora, este hecho dista mucho a que la
información sea pertinente, robusta y ajustada, esa es una discusión que no será
de este espacio, tal vez, sería responsabilidad del congreso como representantes
de la sociedad.
lunes, 28 de enero de 2013
ITERACIÓN PERMANENTE: Una y otra vez retorna la discusión sobre modelos de desarrollo
Articulo compartido por: Jaime Ledezma. Pasto Colombia
Las autoridades financieras del mundo desarrollado están nerviosas y la opinión pública de esos países no ve de buen grado que sus contribuciones tributarias se destinen a subvencionar a banqueros irresponsables e imprudentes al tiempo que deben someterse a políticas restrictivas que les reducen el empleo y los servicios sociales.
La cita precedente no ha sido extraída de ninguna crónica o información contemporánea, ni siquiera de la última década, sino que corresponde a un trabajo de Osvaldo Sunkel, elaborado hace casi 30 años. Algo que desde luego pone de relieve la similitud de situaciones o más bien dicho la continuidad y el actual agravamiento de situaciones que comenzaron a perfilarse a mediados del siglo pasado luego de la terminación de la llamada Segunda Guerra mundial.
Desde entonces se ha venido hablando de desarrollo a partir de las dos vertientes teóricas dominantes en el pensamiento económico una vinculada al desarrollismo pos keynesiano impulsada en Latinoamérica por Raúl Prebisch, y la otra al monetarismo neoliberal de Milton Friedman y la muy famosa escuela de Chicago. La primera pone énfasis en el desarrollo de las fuerzas productivas, industria, agricultura, infraestructura y aunque no ignora al factor humano, su presencia se integra como un recurso más de los factores productivos, mientras que en la corriente monetarista neoliberal aparecen con mayor fuerza la liberalización de los mercados de bienes y servicios y el desarrollo de los instrumentos financieros de carácter transnacional.
En ambas corrientes de origen estrictamente economicista el concepto de desarrollo se relaciona o está dirigido a sostener el crecimiento de la estructura productiva sin considerar de qué manera se distribuyen los réditos de esa producción en la sociedad que los genera. Pero tal vez por eso mismo se ha transformado en un inalcanzable mito, al que ha llegado la hora de renunciar definitivamente.
En cualquier caso la importancia de lo social se halla subordinada no al ser humano genérico como sujeto último del crecimiento económico, sino como imprescindible instrumento de la producción y en consecuencia la sociedad o el estado no deberían desatender ni su atención sanitaria ni el acceso a niveles educativos que lo capaciten para ingresar a ese mismo sistema productivo y sin embargo son condiciones que tampoco se cumplen ni siquiera con el mezquino objeto de garantizar su continuidad.
Nada ha cambiado en realidad,. Parodiando la geografía económica de modelos vigentes, el mundo tiene dos polos, y eso es lo que se encuentra en el imaginario de los seres humanos. Sin embargo, existen tercerías que son exclusivos de comunidades alternas de vida, o en el mejor de los casos de minorías étnicas; que de alguna manera serían interesantes reconocer o tener en el debate. Pero la realidad es que estas visiones, solo son objeto de discusión en foros alternativos o de los mal llamados no alineados.
Por ejemplo un modelo de desarrollo, que han cultivado y siguen cultivando pese al avasallamiento de la cultura occidental los pueblos indígenas y que poco a poco han sido reivindicadas en algunos países como Bolivia y Ecuador e incorporadas a sus respectivas constituciones nacionales, el Sumak Kawsay, "buen vivir” o mejor aún "buen convivir” que se traduce en la necesidad de emprender un camino al bienestar general diferente al que el tan promocionado desarrollo parecía prometer, rescatando experiencias ancestrales que pongan nuevamente en valor y en primer término el bienestar y la calidad de vida de la gente, de toda la gente.
Un buen vivir que exige una mayor armonía entre la sociedad y la naturaleza. "El buen vivir no es no es un simple regreso a las ideas de un pasado lejano, sino la construcción de otro futuro”.
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