martes, 24 de septiembre de 2013

PILDORA DE OBSIDIANA 9: LA PARADOJA


Es paradójico que la esencia de la democracia sea la fragmentación del poder -los chequeos y balances- y que su excesiva dispersión impida gobernar.

Esa dificultad invita al autoritarismo, a pesar de que en el mundo de hoy existen muchos más sistemas políticos democráticos que autocráticos, lo que tampoco ocurría en el pasado. Aparecen, entonces, los Chávez o los Kirchner, que quieren amasar y retener para sí, indefinidamente, todo el poder. Ganar una elección popular por mayoría absoluta no garantiza, como lo escribe Naím (en su ultimo libro The end of power), "la habilidad para tomar decisiones, por la existencia de numerosos 'micropoderes' que pueden vetar, retrasar o debilitar esas decisiones".

Ya no existen unos pocos partidos políticos fuertes sino muchos pequeños con agendas limitadas y "electorados de nicho", lo que obliga a armar coaliciones, también frágiles. Son más frecuentes, por tanto, las oportunidades que tienen las gentes para votar, en los distintos niveles de la administración pública. Los "mandatos" del pasado ya no se dan en la práctica. La política dejó de ser el arte del compromiso y se "volvió una actividad frustrante, que a veces parece el arte de la nada".


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