viernes, 7 de febrero de 2014

El Nuevo Sistema de Regalías: ¿un cambio incremental o un ajuste al diseño institucional?

A dos años de funcionamiento del SGR, se han dado múltiples manifestaciones sobre lo bueno y lo malo de esta reforma. Más allá de tomar partido en algún movimiento ideológico, queremos queremos indagar sobre el diseño institucional implementado, en el sentido de establecer, si lo diseñado obedece más a un ajuste  incremental en el arreglo o por el contrario fue un cambio institucional al citado arreglo. Reflexionar si es incremental o si es un cambio o  no parece crucial, ya que en el inmediatismo de nuestras políticas públicas, lo importante del tema es sí el nuevo diseño ha generado, una mejor administración de los recursos, con mayores efectos y resultados en el apalancamiento del desarrollo regional. Al respecto parecería muy prematuro, consideramos, exigir una evaluación de impacto o de resultados, por la neonatez del sistema.

Reflexionar con evidencias empíricas que muestre que fue lo que realmente cambio en el diseño, dará luces sobre los cuellos de botella y disfuncionalidades en las reglas de juego, que pueden ir develando los tan anhelados y cacareados resultados de los recursos de regalías.

En tal sentido, encontramos que el director del Banco de la República sede Caribe (Jaime Bonet Morón), publicó un artículo (diario El Pilon),  que evidencia desajustes del nuevo diseño institucional del sistema General de Regalías. De una manera muy sencilla, pero ilustradora, el director, con evidencia en mano, muestra dichas disfuncionalidades. A continuación se hace una reproducción textual de los principales aspectos del artículo citado:

…………..”En el 2012 comenzó a operar el nuevo esquema de distribución de regalías denominado el Sistema General de Regalías (SGR). Uno de los propósitos que busca el nuevo sistema es que los recursos se orienten a proyectos de impacto regional, enmarcado dentro de un plan de desarrollo. Se busca así evitar que se repita la construcción de elefantes blancos, una práctica tradicional bajo el régimen antiguo de distribución.

Desafortunadamente, al darle una mirada a los proyectos financiados en el departamento del Cesar en 2012, la situación es similar. Por ejemplo, este es el departamento que más invierte en deporte y recreación. Del total invertido por los gobiernos departamentales en este sector, el Cesar participa con el 69% y de todo lo que invierten los gobiernos municipales, representa cerca del 25%.

Para tener una dimensión de lo que representa este sector en términos monetarios, comparemos algunos proyectos con el costo de otras inversiones en sectores que tienen un rezago importante en el departamento.

Una de las obras con más recursos es la ampliación, adecuación y remodelación del estadio de futbol Armando Maestre Pavajeau en Valledupar. La inversión es de $41,9 mil millones, un poco más que lo que se destinó para la construcción y dotación de la Universidad Nacional de Colombia en La Paz.

Otro ejemplo es la construcción del parque bio-saludable y lúdico-recreativo Las Flores en Valledupar, el cual tiene un costo de $4,9 mil millones. Con esos mismos recursos se pueden financiar seis puentes rurales y cuatro urbanos en el municipio de Pailitas, o se puede hacer 10 veces el proyecto de fortalecimiento de las TIC’s en la Universidad Popular del Cesar.

También se destaca la construcción de la Villa Olímpica Campo Soto en Chiriguaná por un valor de $13,3 mil millones, recursos suficientes para financiar 408 viviendas de interés social en un municipio que posee un déficit de vivienda importante.

Por último, ha sido aprobada la construcción del coliseo y obras complementarias en el corregimiento de San Roque en Curumaní. El presupuesto aprobado es de $3,8 mil millones de pesos, recursos equivalentes a 1,25 veces el presupuesto de diseño, construcción y equipamiento de un centro de desarrollo infantil.

Estas obras obligan a reflexionar sobre el tipo de proyectos que se vienen aprobando en el nuevo SGR porque probablemente no tengan el impacto de desarrollo regional que se buscaba. Esto sin pensar en la sostenibilidad de las mismas, ya que hoy se cuentan con los recursos para la construcción pero no se tienen los requeridos para el sostenimiento de la infraestructura en el futuro. Es aquí donde la generación de recursos propios se convierte en una herramienta fundamental para apalancar el desarrollo local”.

El caso relatado anteriormente, es una evidencia de lo que puede estar sucediendo en todo el país, evidenciando que el momento de la formulación y la aprobación parecerían tener un racero distinto, al planteamiento de que las regalías son instrumento para apalancar el desarrollo local y regional.  Ello conllevaría a pensar que lo que se hizo fue un ajuste incremental en el sistema, sin corregir las disfuncionalidades del pasado, en materia de focalización y destinación de los recursos a través de proyectos, por ejemplo.


En suma, esta evidencias nos muestran que al parecer el sistema sigue condenado a incentivar infraestructura no sostenible, al respecto recomendamos un texto Elinor Ostrom (INSTITUTIONAL INCETIVES and SUSTANAIBLE DEVELOPMENT; Infrastructure Policies In Perspective), cuya tesis central plantea dos interrogantes ¿Por qué tanta infraestructura ha sido insostenible?  y ¿Qué se puede hacer al respecto?. Los análisis que este texto plantea podría dar luces a los analista de políticas públicas, para  encontrar respuestas al ¿por qué en el SGR se itera nuevamente en las prácticas que se quisieron abolir del pasado? 

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