lunes, 21 de enero de 2013

TODO EL MUNDO TIENE DERECHO A CAMBIAR DE POSICIONES


Desde estas tribunas queremos reconocer la admiración que tenemos del Dr. Fernando Carrillo, por su gran conocimiento y estudio de la constitución de 1991; tal vez de los pocos Colombianos, que han hecho análisis del diseño institucional.

Sin embargo, hoy día como Ministro, muestra hechos y elementos que parecen alejarlo de los análisis que ha realizado como catedrático y como otrora, columnista del Espectador.

En su última columna para el diario el espectador, por allá en el 2011, el Dr. Carrillo discutió el activismo judicial que ha caracterizado a la Corte Constitucional y nos invita a pensar acerca de “(…) por qué han sido inferiores los roles que han desempeñado el Ejecutivo y el Legislativo en la construcción de una política social cuya brújula —en los temas más complejos de nuestra realidad— ha tenido que pasar por una decisión de la Corte”.

Alguna inferioridad sí que la hay. En los últimos datos disponibles la inequidad, medida a través del coeficiente de Gini, es más alta que 1990 mientras que la informalidad, el desempleo y el número de Colombianos en situación de pobreza han aumentado (esto en términos de número de habitantes, lo cual es explicable que nuestra población a aumentando ostensiblemente en las dos ultimas décadas), contrario a lo que soñaron los constituyentes hace 20 años.
Aceptemos, en el marco de estas cifras y con el ánimo de desarrollar el saludable debate al que convido el Dr. Carrillo, quién planteó que, el fracaso es atribuible a que dos de los tres órganos del poder público han sido inferiores a los mandatos sociales de la Carta. ¿Por qué? cabe preguntar ¿esta inferioridad en los órganos ejecutivo y legislativo?. Creemos que, de aceptar la premisa, habría dos grandes familias de explicaciones, tal y como lo planteo en algún momento el ex ministro Alberto Carrasquilla.
La primera sería atribuible a la misma Carta. En términos simples, en ella se habría concebido mal la arquitectura institucional necesaria para asegurar el logro de sus propios objetivos. En esta tesis, la Carta habría definido imperfectamente las reglas que definen la conformación y el rol específico de los órganos ejecutivo y legislativo; por ejemplo sus reglas electorales, la lógica de sus procesos decisorios y la asignación de sus respectivas responsabilidades.
La segunda familia de explicaciones se basaría en la idea de que la arquitectura institucional es plenamente consistente con el logro de la equidad y demás objetivos sociales, pero es un edificio que le ha quedado grande a los hombres y a las mujeres de carne y hueso que lo hemos habitado durante estos 20 años.

Conteniendo granitos de verdad indudable, ni la una ni la otra nos parecen plenamente convincentes. Sin embargo lo que llama la atención es que el Dr.Carrillo, hoy es flamante Ministro de eso que èl criticaba. Para nosotros no es convincente el argumento del hoy Ministro por cuanto, nuestro diseño constitucional básico –un régimen presidencial con separación de poderes, bicameralismo, régimen unitario descentralizado, reglas electorales que enfatizan el respeto por las minorías—ha sido ensayado total o parcialmente a lo largo y ancho del mundo, y ha demostrado ser perfectamente consistente con el avance social y el progreso.
De otra parte, no es muy responsable plantear que los ciudadanos, al amparo de una arquitectura institucional estupenda, opten por elegir personas incapaces una y otra vez (que pensaran los gobernadores y alcaldes, con los que hoy el ministro, hace gala de establecer canales de comunicación directa). Un reiterado problema de selección adversa hablaría muy mal del diseño mismo del proceso democrático colombiano y por ende volvería a poner la responsabilidad del lado de la Constitución. Sin embargo hoy el señor Ministro que criticaba esta segunda familia, plantea cosas que contradicen su postulado. Algunos ejemplos de sus postulados: re-elección de Alcaldes y Gobernadores, abolir la circunscripción electoral (tal vez para cerrarle el paso a que Uribe se unja como jefe de la oposición desde el Congreso).

Este escrito no se hace con aras de criticar la labor del Ministro, sino para mostrar lo diferente que es, el espectro de análisis académico por fuera de cualquier realidad política; y otra muy distinta es el mismo análisis, pero con los guayos puestos y dentro de la cancha de juego político. Así mismo, de pronto para el Dr. Carrillo, el Gobierno del Dr. Santos, tiene para èl planteamientos que lograron revertir sus postulados

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