martes, 6 de mayo de 2014

El Fracking es una actividad prohibida en varios estados de USA; ¿podremos seguir un camino similar en Colombia?

En algunos círculos académicos, en conferencias y artículos de periódicos, la palabra fracking se ha vuelto en Colombia, recurrente. Su relevancia esta unida, a mi juicio, a dos hechos particulares que se han suscitado en nuestra realidad. Por un lado los anuncios de empresas petroleras que han encontrado la formula para aumentar la producción del país, explotando crudos a grandes profundidades, a través el fracturamiento hidráulico. Por el otro lado, surge como arte de magia la sequía en el Casanare, como mensaje del universo, que entiéndase bien, no es nada casuístico. Se comenta, que esta crisis tiene como uno de los agentes  generadores, la cantidad de agua que se usa para llevar acabo dicho proceso extractivo (es intensivo en uso de agua para fracturar los macizos rocosos). Mas allá de ser una denuncia probada, se ha generado inquietud para que más ciudadanos y organizaciones sociales, indaguemos sobre el famoso fracking.

Mas allá de tomar partido, sí es bueno o malo, solo quiero en estos breves párrafos presentar una información que recolecte, en mi búsqueda autodidacta sobre el “tal fracking” (parafraseando respetuosamente al presidente Santos). No los aburriré con los manuales técnicos y elementos de operación de este modelo de extracción, por el contrario les compartiré un articulo publicado en new york times, que contiene elementos de reflexión, frente al fracking. 

 En estados unidos existe un premio de denominado Premio Ambiental Goldman. El cual en el 2014 fue entregado a Helen y David Slottje (pareja de esposos), hasta ahí es una situación común. Sin embargo, la sorpresa es que Helen, es una abogada que fue galardonada por su trabajo para ayudar a la primera ciudad en el estado de Nueva York a aprobar una ordenanza de zonificación local que prohíbe " alto impacto de la fracturación hidráulica​​".

Todo empezó cuando ella y su esposo se mudaron a Ithaca en el estado de Nueva York , adoptaron la misma actitud contundente en lo que sería una pelea muy personal para evitar que las empresas de perforación de gas y petróleo, continuaran desgarrando su región. En ese momento, en 2009 , todo el mundo - desde los propietarios y ejecutivos del condado a una serie de grupos ambientalistas nacionales - creía que la fiebre del fracking era algo inevitable. Después de ver las fotos que muestran lo que las empresas de perforación habían hecho a las ciudades en Pennsylvania rural, se preguntó con su esposo algo debemos hacer.

La primera reacción de la población cuando ellos plantearon que algo habría que hacer, fue: es una pelea de chicos contra gigantes, pero la respuesta obstinada de la pareja fue: algo se puede hacer. Fue asi como empezaron a pregonar :"que algo malo estaba pasando, y no había nada que podría hacer?, claro que si hay mucho por hacer”.

Lo que empezó para ellos, como una investigación legal (voluntaria) de verano para ella y su marido David, se extendió rápidamente en el invierno, y luego tomó una vida propia. Llegar a este punto no fue fácil, manifiesta Slottje en la publicación. Leyeron y leyeron libros sobre la ley de petróleo y gas en la Biblioteca de Derecho de Cornell. No hubo ninguna invitación de reunión comunal a la que se negaran a ir, ni ninguna persona que no quisieran escuchar. A pesar de soportar intensas críticas y burlas de la multitud a favor de la perforación, incluyendo muchos terratenientes locales, la pareja continuo incansablemente durante 36 meses trabajando sin parar.

En todo proceso hay momentos de crisis, y recuerdan estos abogados que, varias de las estrategias de su organización fracasaron, como por ejemplo demandar para detener un permiso para un proyecto y trabajar a través de proceso de revisión ambiental del estado de Nueva York. Con el tiempo se hizo evidente para ellos, que las leyes locales eran el camino a seguir, y en el otoño de 2011 , Helen y David Slottje habían escrito y ayudado a la primera ciudad en el estado de Nueva York aprobar una ordenanza de zonificación local que prohíbe " la fracturación hidráulica​​".

La estrategia del dúo fue desarrollar un modelo de defensa de las comunidades usando las ordenanzas de zonificación locales para prohibir de manera permanente o temporalmente las actividades de fractura hidráulica, hasta la fecha, han sido adoptado por más de 170 municipios en Nueva York y ahora está empezando para difundir en todo el país.

La idea de que las ciudades pueden utilizar la ley de uso del suelo para prohibir las actividades de perforación con fracturamiento hidráulico, ha encontrado eco en la academia. Profesores de las 13 principales escuelas de Derecho de Nueva York, han presentado un escrito apoyando el concepto subyacente de " autonomía local " en el caso.
Hoy en día esta experiencia, ha incentivado poblaciones locales en Texas, Ohio , Virginia , California y Florida, quienes están trabajando para imitar el éxito de las comunidades en el estado de Nueva York, incluyendo las ciudades de Rochester , Syracuse, Albany y Buffalo.

Ahora, para el caso Colombiano, no puede tomarse al pie de la letra la experiencia, por que existen grandes diferencias en el desarrollo normativo. Pero llama poderosamente la atención, cómo hasta que punto con la ley orgánica de ordenamiento y con las ordenanzas de ordenamiento territorial, puede haber trabas legales, para este tipo de actividades. Lo que parece contundente, es que sí la sociedad civil en poblaciones americanas, se han manifestado en contra de estas actividades, es por que precisamente cosas buenas no trae. De allí que seria importante que académicos con Manuel Rodríguez y algunos otros (quienes vienen llamado la atención del tema), sean escuchado por el ministerio de minas y se logre conciliar medidas frente al desarrollo del fracking en Colombia.

Definitivamente este caso muestra, que la principal herramienta para que los bienes comunes se gobiernen y administren adecuadamente, es que la sociedad civil y en especial los ciudadanos, cambien su perspectivas frente a los recursos naturales, generándose revoluciones y movilizaciones.


El tema no es tan fácil, por que lo antecedentes de desconocimiento a las movilizaciones sociales, que intentan bloquear actividades consideradas como nocivas para las poblaciones, han recibido reveces por parte de la institucionalidad colombiana.

por: Roberto Nuñez Vega

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