martes, 9 de abril de 2013

¡Gobernar, el gran reto de la democracia!


La nota de reflexión de hoy, retoma un tema en el que CEI viene trabajando, respecto a los retos que enfrenta la democracia. El problema de la democracia, no es exclusivo de desarrollar instrumentos o  herramientas que aseguren y creen un sistema de incentivos que blinden el ejercicio de sufragio universal, o que se desarrollen marcos legales. El gran reto está en cómo elegir gobernantes y como estos pueden desarrollar su mandato con eficiencia y eficacia.

En Colombia, como en muchos países del mundo, el ejercicio de gobernar bien, facilitando la transacción de: la demanda o la generación de oferta, con producción y entrega de bienes al ciudadano, que conduzcan a estructurar un sistema de manejo a las complejidades sociales, cuyo efecto directo sean resultados en las condiciones de vida de los ciudadanos. En términos prácticos gobernar bien es el producto de una ecuación de equilibrio, entre planear-agendar, ejecutar recursos públicos limitados de manera eficiente, deliberar para mejorar, rendir y transparentar cuentas para comunicar, manejar la insatifacciòn social.

Ahora esta sencilla ecuación, es una utopía, si se lleva a la realidad del contexto del territorio se produce su resquebrajamiento. De esta manera los análisis  de investigadores como David Arellano (Universidad de Colorado) gobernar no puede verse en un entorno aséptico o enquistado, por el contrario debe estar correlacionado con el contexto, el cual de muchas maneras incide tanto en el diseño como en los resultados de la política.

Hace algunos días el profesor Carlos caballero Argaez (director de la escuela de gobierno de la Universidades de los ANDES), escribió que no es fácil entender por qué al presidente Santos le ha costado tanto trabajo poner a funcionar el aparato ejecutivo nacional en vista de su trayectoria como servidor público y de su interés en los asuntos del buen gobierno. Esta misma afirmación puede aplicarse a las dificultades que viven muchos mandatarios locales, sin embargo, ¿por qué sucede esto?, algunas evidencias para Colombia podrían ser:

1.       Existe una fuerte tendencia a tener  equipos de funcionarios despegados de la realidad y que dogmatizan sobre preceptos conceptuales que imponen a la realidad. Esto no quiere indicar que la solución sea lo contrario equipos que generen mitos de experiencias reales sin ninguna base conceptual.

2.        El último libro de Moisés Naím (The End of Power, Basic Books, 2013) hoy es más complicado gobernar que en el pasado, cuando el poder se concentraba en unas pocas instituciones, centros y personajes.

3.       Los cambios mundiales, tecnológicos, constitucionales y legales dispersaron el poder; son tantos los derechos individuales y sociales que casi cualquier persona o grupo sienten que pueden cuestionar una decisión gubernamental. Es paradójico que la esencia de la democracia sea la fragmentación del poder -los chequeos y balances- y que su excesiva dispersión impida gobernar.

4.       Ya no existen unos pocos partidos políticos fuertes sino muchos pequeños con agendas limitadas y "electorados de nicho", lo que obliga a armar coaliciones, también frágiles. Son más frecuentes, por tanto, las oportunidades que tienen las gentes para votar, en los distintos niveles de la administración pública.

5.       Los "mandatos" del pasado ya no se dan en la práctica. La política dejó de ser el arte del compromiso y se "volvió una actividad frustrante, que a veces parece el arte de la nada". En el caso colombiano reciente los ejemplos abundan.

6.       Pasar un proyecto de ley por el Congreso la fuerza de la Unidad Nacional no basta; porque hay que atender a los micropoderes regionales, gremiales o simplemente personales.

7.        Las "ías" (Procuraduría, Fiscalía y Contraloría) atemorizan a los funcionarios públicos. La Justicia dejó de ser una rama respetable del poder público para interferir en las decisiones del día a día del Ejecutivo.

8.       Una descentralización exacerbada, con un centro débil.

9.       El fin del comunismo, el Internet, las redes sociales, la globalización, la urbanización y la democracia cambiaron definitivamente el entorno dentro del cual se gobiernan los países. La complejidad aumentó, trayendo consigo una mayor exigencia para gobernantes y servidores públicos. No suena "políticamente correcto", pero ¿no será que se necesitan instituciones centrales fuertes y hacer efectivo aquello de "libertad y orden"?

10-  Una sociedad civil, enardecida por años de engaños e incumplimientos, que exige resultados y soluciones a sus problemas de manera inmediata, que presiona a los gobernantes constantemente.

Estas condiciones entre otras, sugieren por ejemplo que la academia debería revisar la teoría desarrollada sobre lo que se considera o define como buen gobierno. También sería interesante que el presidente Santos (estudioso del tema), para el próximo cuatrienio, pudiese plasmar una revisión del concepto de buen Gobierno que desarrolló en el capítulo VII de las bases del PND.

Para muchos, puede ser estéril esta nota o reflexión, pero creemos que en la medida que tengamos mejores herramientas para afrontar nuestra realidad y se haga masiva pedagogía sobre ello, podríamos aumentar la conciencia pública, sobre lo importante de Gobernar bien.

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