viernes, 5 de abril de 2013

La Convergencia regional: en una fase II, es necesaria para el futuro del país


Hemos dedicado tres notas a reflexionar sobre la necesidad de retomar el camino de análisis y toma de decisiones en la política urbana, en el país. En esta idea desempolvamos viejas discusiones que a principio de de la década del 2000, se dieron a lo largo y ancho de América latina. Entre los documentos excarvados, encontramos las memorias de un foro en la ciudad de Rosario (Argentina) realizado en el año 2001. En ese momento se desarrollaron preguntas cruciales como: ¿Por qué algunas ciudades crean más riqueza que otras? ¿Cómo evitar en América latina seguir el modelo posfordista del Norte? ¿Cómo generar políticas urbanas sostenibles, para contener el caos inmobiliario?.

Increíblemente 12 años después, estos interrogantes parecen no tener respuesta en Colombia, ya que si un ciudadano hace un intersección de noticias, encuentra: Protestas por caos en la movilidad; protestas por la cobertura y la calidad de los bienes públicos que se proveen; protestas y preocupación por el incremento desbordado en los costos del suelo (burbuja inmobiliaria); protestas por el crecimiento desordenado y mal uso del suelo.

A estos problemas tan comunes, habría que sumarle el  interrogante ¿Por qué algunas ciudades crean más riqueza que otras?, este interrogante tan crucial para el futuro del país, ya que se relaciona en cómo generar riquezas, sin aumentar las brechas y sí por el contrario generando equilibrios regionales.

Todos estos elementos sirven para ambientar, la necesidad de profundizar el tema de la convergencia regional planteado en el PND “prosperidad para todos”. Tema que tal vez, por primera vez se analiza a profundidad en un plan (a una escala aún muy agregada), pero que sin embargo, en el próximo cuatrienio se requiere de profundizar con políticas, instrumentos y herramientas, de mayor calado institucional, es decir desarrollar una Fase II.

No hay que negar que hoy día, el gobierno nacional ha puesto instrumentos pilotos (contratos Plan, Alianzas público privadas), de cuyos resultados depende una escalaciòn más agresivas para la convergencia. Sin embargo, consideramos que esa visión de convergencia regional en su Fase II, requiere bajar la escala de análisis y agregar los resultados de los pilotos realizados en el presente cuatrienio.

En los próximos 4 años del gobierno Santos (si se reelige), o del que venga; se retome este interesante esfuerzo de convergencia. Para tal efecto, planteamos algunas temáticas que deben profundizarse, a partir de los resultados parciales de las locomotoras  (infraestructura especialmente, vías, vivienda, servicios de abastecimiento) e instrumentos de convergencia regional.

Primero. Hay que explorar el nexo positivo entre urbanización (y) y PIB per cápita (x) puede ser expresado como una relación lineal (x es una función lineal de y) cuando el PIB per cápita es medido en una escala logarítmica. Esto importante para ver como se potencializa la generación de riquezas en las ciudades en la regiones.

Segundo. Revisar que la curva de urbanización asciende muy rápidamente al principio del proceso de desarrollo para aplanarse. Se alcanzan altos niveles de urbanización a niveles relativamente bajos de ingresos. En otras palabras, las ganancias «puras» de la urbanización (por ejemplo, la aglomeración geográfica de gente y actividad) se agotan rápidamente. Más allá de un cierto punto, el vínculo entre una urbanización en crecimiento (y quizás también el tamaño de la ciudad) y el PIB per cápita se vuelve más tenue.

Tercero. Revisar en nuestras regiones el fenómeno que una vez que los niveles de urbanización alcanzan 70% o más, se prevé que un incremento de la urbanización en sí aportará poca contribución al crecimiento del PIB. Esto parece indicar que las ganancias más allá de este punto descansan en algo más que en el simple aprovechamiento de los beneficios "puros" de la aglomeración. Las políticas públicas determinan los límites máximos de las ganancias potenciales que pueden aprovecharse de la aglomeración. En otras palabras, al analizar el impacto de las ciudades en el bienestar económico, es necesario distinguir entre los beneficios "puros" de la urbanización y los beneficios atribuibles a una buena administración y planificación urbana. Esto explica en parte por qué la simple presencia de las ciudades, aunque es una condición necesaria, no es una condición suficiente para emprender un proceso de crecimiento económico sostenido. En resumidas cuentas, las ciudades son cada vez más vitales en la nueva economía, pero su éxito descansa también cada vez más en una mezcla compleja de decisiones relativas a las políticas públicas. Esto podría ayudar a explicar porque Buenaventura, genera menos riquezas que Ibagué o Popayán. Siendo el primero, un puerto exportador por donde sale casi el 50% del comercio del país.

Cuarto, La gestión de áreas urbanas ha dependido siempre considerablemente del suministro de bienes públicos. Esto se aplica aún más a la nueva economía de la información. El suministro de tales servicios requiere acción colectiva y de un sistema impositivo central. La dependencia de las ciudades de los bienes públicos es fácil de ilustrar. El movimiento de gente entre ciudades requiere carreteras, calles, aceras, alumbrado público y control del tráfico.

Quinto. Las discusiones sobre la privatización toman a menudo tonos ideológicos, creando la impresión de una dicotomía del "todo-o-nada" entre el Estado y el sector privado. En realidad éstos son complementos, no opuestos el uno del otro. Esto se aplica especialmente a los servicios urbanos. Una participación eficiente del sector privado, en casi la mayoría de los casos, dependerá del suministro eficiente de bienes públicos. Esto es importante para descubrir las oportunidades y debilidades de las alianzas publico privadas que se ejecutaron, y de allí repotenciar o cambiar el instrumento.

Sexto. Uno de los más difíciles desafíos de la gestión urbana sobre todo en las ciudades de las regiones colombianas, que tiene baja autonomía física  tiene que ver con el proceso de retroalimentación circular entre el suministro de infraestructura pública y los ingresos públicos. Cuanto más éxito logre una ciudad en suministrar bienes públicos adecuados, más se incrementarán sus ingresos, y a su vez estará en condiciones de suministrar mayor cantidad de bienes públicos, fortaleciendo así su base impositiva, etc. Este proceso acumulativo favorece el desarrollo de ciudades bien establecidas y bien administradas. Una ciudad que logre suministrar los bienes públicos adecuados para la nueva economía de la información verá que las ganancias se reflejan en una "renta económica" para el sector público. Los valores de propiedad son en gran parte una función de las economías de centralidad y aglomeración. Cuanto más importante sea el potencial informativo e interactivo de un lugar, mayor será su valor tributario. El proceso circular puede ir hacia adelante o hacia atrás.

Séptimo. Cuanto más éxito logre una ciudad en crear lugares eficientes (y agradables) para la interacción, y cuanto más eficiente sea en movilizar a la gente, mayor será su base de ingresos. Inversamente, una ciudad a la que se le dificulta generar una prima urbana sobre la renta, debido a una planificación urbana deficiente, a la contaminación, el crimen y la congestión del tráfico, tendrá dificultad para financiar adecuadamente los bienes públicos, reduciendo a su vez su carácter atractivo. El tema de la planificación urbana es cucú para las ciudades en Colombia.

Octavo. Los nexos entre el suministro de bienes públicos y la productividad de las ciudades va mucho más allá. Sólo el sector público puede asegurar la planificación y reglamentación del uso del suelo. Esto se aplica igualmente a las políticas tributarias, y sistemas de fijación de precios que determinan los costos relativos del transporte público versus el transporte privado. El sector privado puede construir caminos, autopistas, líneas férreas, pero es el Estado quien debe decidir a dónde van éstas. La planificación y gestión de los espacios públicos (parques, áreas verdes, etc.) corresponde al sector público. 

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