En el estudio de Global Energy
(es el reporte mundial de análisis del sector de generación de energía eléctrica)
Colombia ocupa en el puesto 5º, lo cual es muy honroso. El lugar ocupado es un
reconocimiento a la seriedad con que en este sector (de tanta sensibilidad), ha
desarrollado las políticas públicas, tanto, para la regulación, como para el
incentivo del mercado. Cabe señalar que el sector de la generación y transmisión
es un mercado regulado, a partir de la LEY 142. En este aspecto, la crisis del
apagón en la década de los 90, permitió planificar a corto, mediano y largo
plazo nuestras perspectivas de oferta, para atender las demandas de consumo,
incluida la coyuntura climática que es muy incidente, especialmente en la generación
hidroeléctrica.
Este sector ha logrado tener una
cierta moderación y continuidad en sus políticas de expansión y regulación, por
cuanto, el Estado colombiano ha desarrollado capacidades para guiar la evolución real del sector, a fin de asegurarle
al país que se están tomando las decisiones adecuadas. En este proceso, no solo
ha sido de interés que la demanda eléctrica del país se satisfaga de forma razonable,
si no, que se han considerado en igualdad de condiciones todas las opciones
tecnológicas disponibles, utilizando una paleta de criterios que responden a
los valores actuales de la sociedad colombiana, como son los económicos, los
ambientales, los sociales y territoriales (sobre esto existe un debate,
relacionado a que tan efectiva es la incorporación de estas variables).
Se visualiza, por tanto, que el
Estado dispone de herramientas y procedimientos de planificación ampliados y lo
suficientemente consistentes como para que las señales de largo plazo sobre la
evolución deseable del sector, determinen efectivamente las decisiones de las
restantes instituciones responsables, así como las de los inversores privados.
En este modelo se ha estructurado
un dialogo, que en nuestro país es muy poco común, entre herramientas e
instrumentos de planificación. Por ejemplo, PND da líneas al plan Energético
Nacional (PEN), para que fiej las orientaciones de políticas a nivel macro.
Luego estas orientaciones son desarrollaras y ejecutadas a través Plan de
Expansión para la generación y transmisión eléctrica, quien se encarga de
integrar las condiciones de política, con la realidad del mercado. Este instrumento
establece, las señales para desarrollar oferta de generación y transmisión, en
las distintas alternativas de generación y las zonas nuevas de interconexión o
de ampliación en la transmisión.
Ese engranaje funciona bastante
bien, para lo que sucede en el país, en el momento de hablar de articulación y alineamiento.
Sin embargo, este modelo requiere de ajustes en el sentido, de lograr una mejor
incorporación de la variable territorial, ambiental y social, tanto en sus
procesos de toma de decisión, como en la sincronía que debe existir frente a
los compromisos institucionales de carácter internacional (Kyoto, por ejemplo).
El reto que enfrenta este
modelo, el sector ya lo detecto, por cuanto hace un año, realizó una EAE
(evaluación estratégica) de mejora al modelo de planificación. Algunos de los
retos que debe resolver son;
1. Que el modelo de
planeamiento incorpore en el corto plazo y de forma permanente una evaluación
de las opciones disponibles para la expansión del sistema eléctrico del país,
incluidas aquellas ambientalmente amigables.
2. Que el modelo de
planeamiento sea capaz de incorporar en el mediano plazo criterios ambientales,
sociales, étnicos, culturales y territoriales en la toma de decisión sobre la
generación y transmisión, así como indicadores de seguimiento del desempeño
sectorial en estos aspectos.
3. Que el modelo de
planeamiento incorpore en el corto plazo criterios detallados asociados a la
gestión eficiente de cuenca hidrográfica en las decisiones relativas a opciones
de hidroelectricidad.
4. Que el modelo de
planeamiento posibilite en el corto plazo la coordinación institucional en su
toma de decisión.
Para que el sector logre dichas
mejora, sin lugar a dudas, implica la misma seriedad y continuidad que se ha
mostrado hoy día.
Toda esta breve descripción
viene al escenario, por cuanto, el país a futuro inmediato se tiene que enfrentar
a un debate de decisiones, por un lado se tiene que la generación con hidroeléctricas,
ya está llegando a su tope máximo, en cuanto a los grandes proyectos, y se
inicia una fuerte tendencia a las microcentrales. Por el otro lado, los
nubarrones negros del mercado del carbón y las grandes reservas que hoy
tenemos, harían pensar que para compensar la baja en las exportaciones, se
usaría con mayor intensidad este recurso para generar energía eléctrica, de consumo
interno y para vender a centro América y sur América.
Las dos alternativas tienen
unos costos ambientales y sociales, muy altos, y que en el concierto internacional,
llevaría por ejemplo al país, a aumentar su huella de carbono (nos llevaría a perder puestos en el ranking, ya que es uno de los criterios). Habrá que ir
decantando el debate sobre cómo se visiona y se determina nuestra canasta de generación
a futuro. Pero el llamado que se hace, es para que la generación alternativa (Eólica,
Solar) se integren más al modelo y dejen de ser solo una perspectiva futura.
En reciente visita al centro
del Departamento del Cesar, hay inquietud en la población del Paso, por una termoeléctrica,
que anuncia EPM que va construir en esta zona. Según se pudo indagar, es un
proyecto piloto de generación. Pensamos que así como existen estos pilotos, el
modelo debería incentivar aun más que en zonas como ésta, se implanten modelos alternativos,
ya que es una zona rica no solo en carbón, si no en radiación solar. Si se apuesta
por establecer varios HUB de generación en el país (como lo plantea PND), ojala
sea con oferta diversificada de generación.
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