En las carreras propias de la ejecución
de los gobiernos y máxime del Nacional, en referencia a sus grandes apuestas de
la locomotora de infraestructura, se han venido haciendo anuncios sistemáticos
sobre la concretación y la realización de los grandes proyectos viales y demás.
Primero fue la ruta del sol y el inicio de la construcción del tramo 3, luego
fue el ministerio de transporte y la ANI, anunciando la salida al mercado de la
concesiones de cuarta generación.
Ayer el Alcalde de Barranca,
anuncia, de manera conjunta con Ecopetrol y el Ministerio de Transporte; La Gran Vía Yuma, la cual será la arteria vial
más importante para Barrancabermeja y el Santander, ya que ubicará al puerto
petrolero al mismo nivel de las grandes ciudades del país y le permitirá la
conexión con estratégicas vías, como la Ruta del Sol y el río Magdalena, así
como con vías del sur de Antioquia y Bolívar. Y en el futuro contribuirá a la
comunicación entre Venezuela, Colombia y Panamá.
Hay que aplaudir, el despliegue
y la fuerza con que se vienen impulsando estos proyectos, así como a las visiones
de conectividad y de productividad. Sin embargo, como dice el refrán, del dicho
al hecho, hay mucho trecho. Lo afirmamos, no en el sentido que las obras no se
ejecuten, si no en el efecto de la supuesta capacidad vertebración del
territorio, que se dice generarían estos proyectos.
Cuando se revisa por ejemplo
los estudios de la ruta del Sol, o de la doble calzada Bogotà-Girardot, o
revisa los pre-términos de las concesiones de cuarta generación; existe una
fuerte limitación en el sentido que no se articulan estudios o requerimientos técnicos,
que analicen la verdadera capacidad de vertebración territorial de estos
proyectos a lo largo de su trazado y cuáles serían los riesgos de
sostenibilidad sobre las dinámicas propias de la regiones.
A nuestro juicio, hay ausencia
en la estructuración de estos grandes proyectos, de reflexiones como las
siguientes:
Los procesos de
reestructuración económica y la apertura de los mercados han generado múltiples
y variadas consecuencias sobre nuestros territorios. Quizás para Colombia, como
para otros países latinoamericanos, uno de los más importantes procesos a nivel
regional es el desarrollo de espacios altamente especializados o
regiones-commodities. Distintos trabajos académicos señalan que interiormente,
en conjunto con áreas de gran competitividad, se están generando áreas rezagadas
o alejadas de los dinamismos económicos y es allí donde se piensa que el
problema es la ausencia de conectividad de estas periferias con el centro, lo
cual es un supuesto no tan cierto y eficaz.
A partir de las últimas tres
décadas la dinámica del modelo territorial continental Colombiano ha venido
evolucionando en tres importantes procesos: la litoralización, la metropolización
y la concentración de población en ciudades medias e intermedias
Hoy nos parece necesario tener
en cuenta las fuerzas que dirigen los mercados, dentro de los análisis que se
realizan, ya que nos estamos enfocando solamente a realizar modelaciones de
flujos de cargas y de pasajeros, sin analizar las reales capacidades que tienen
las organizaciones territoriales para
dinamizar sus producciones, al mismo ritmo de la dinámica de movilidad.
Es indudable que con estos
proyectos se quieren hacer correcciones al modelo de desarrollo, acercando y
constituyendo un nuevo sistema de conectividad productiva. Sin embargo, es
necesario revisar la real capacidad de estos proyectos para lograr la vertebraciòn
de las economías regionales, que muchas veces depende en gran medida de romper
con los códigos del mercado que sobreviven, y de rezagos de bienes públicos locales.
Un ejemplo siempre se habla de la presencia en el territorio de despensas agrícolas,
y que mejorando el sistema vial terciario y secundario conectado a la red
primaria; estas despensas aumentan su producción, mejorando las condiciones de
vida. De otro lado, al indagar a los productores sobre los beneficios
relacionados con el aumento de producción y de ingresos, estos manifestaron que la movilidad no es suficiente porque: requieren
mayores incentivos, requieren subsidios o líneas de créditos, requiere infraestructura
de riesgo, requieren mejorar la accesibilidad a los mercados. (Algunos
estudios consultados, como por ejemplo multifuncionalidad agraria y territorio) Es decir, requieren de otros
bienes públicos locales.
En estas dinámicas se
evidencian grandes problemas que enfrentan las localidades más alejadas de los
centros dinamizadores. Estas entidades, a nuestro entender, representan un reto
para el nuevo sistema que se susciten con estos grandes proyectos. Así, aparece
urgente proporcionar una vertebración del territorio y, finalmente, borrar los
efectos frontera.
La posibilidad de abrir el
territorio, constituyendo distintas redes de interrelación, aparece como una
oportunidad que actúe potenciando la vertebración del territorio, aumentando
sus capacidades de construcción de sinergias, sin embargo estos elementos son
los que no se evidencian en dichos proyectos.
Otro elemento ausente, es como
a través de estos grandes proyectos se pueden tejer una suerte de una
estrategia microrregional podrá propiciar un cambio en la óptica en la que
tradicionalmente se basan las políticas públicas que abordan la problemática
del desarrollo urbano-regional.
Para que este procedimiento
pueda garantizar resultados positivos se requiere como condición indispensable
poner en marcha programas integrales de dotación de servicios, infraestructura,
comunicaciones y transportes, fomento a las actividades productivas, así como
acciones de conservación y preservación del medio ambiente, los cuales habrán
de funcionar como elementos articuladores entre las microrregiones y el conjunto
de la región a partir de un planeamiento multiescalar.
Finalmente, nos preocupan los
territorios rurales que tradicionalmente van a la zaga de las influencias de
los centros urbanos más próximos, por lo que es fundamental precisar, desde una
perspectiva sistémica, cuáles son los mecanismos y estrategias que se pueden
poner en operación para acumular ventajas de ubicación propicias para la
competitividad e intercambio intrarregional. Es decir, debemos producir ideas
que estimulen la generación de aglomeraciones en torno a los espacios
naturales, sin que necesariamente dichos espacios se conviertan en ciudades o,
más bien, en sistemas urbano-territoriales.
Finalmente, nuestro
planteamiento, es que la estructuración de los grandes proyectos del país amplíe
el espectro de análisis territorial y donde como mínimo se indaguen cosas como:
¿En qué ha derivado su modelo de vertebración territorial y su sistema de
centros poblados? ¿Cuáles son las características de estas áreas rezagadas? Y
por ende, ¿cuáles son los desafíos a los cuales se enfrentan?
No hay comentarios:
Publicar un comentario