viernes, 8 de febrero de 2013

La EAE, una aproximación para la mejora en procesos de toma de decisión


De otro lado, esta reflexión de hoy tiene un doble propósito: el primero aportar elementos que justifiquen nuestra posición en la nota del día 7 de febrero, frente a los problemas que enfrenta nuestra modelo de planeación de las locomotoras, donde aun perviven limitaciones en la manera como se considera la variable ambiental en los procesos de toma de decisiones, no existe claridad. El segundo propósito es explicar  la Evaluación ambiental estratégica (EAE), como herramienta que coadyuvaría en la mejora de procesos de toma de decisión.

Para tal fin, consideramos apropiado, presentar un texto elaborado por el Experto Chileno-Español, Rodrigo Jiliberto.

La Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) se halla aún en fase de desarrollo. Eso significa que es necesario reflexionar con cierto detenimiento sobre ¿qué es y qué significa este instrumento en el marco de la política y gestión ambiental de un país?. Eso es lo que se trata de realizar a continuación. Este texto constituye un intento de evaluar el estado del arte y delinear una propuesta de EAE centrada en la mejora de la decisión, y focalizada en la mejora de los procesos de decisión, que va ganado paulatinamente terrero entre los teóricos y profesionales de la EAE.

La EAE necesita dotarse de un marco teórico y conceptual propia, liberarse de los modelos y conceptos propios de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) de proyectos, para poder abordar los retos que supone mejorar ambientalmente decisiones estratégicas complejas, como son las políticas, los planes y los programas (PPP). Ese es uno de los objetivos que se abordan en primer lugar en este texto. Se trata de definir el objetivo particular y diferencial de la EAE como herramienta de apoyo a la toma de decisiones estratégicas. Esta particularidad está recogida sintéticamente en dos conceptos que se proponen, el de requisitos de consistencia decisional, y el de valores ambientales de decisión.

La EAE necesita, además, identificar la dimensión ambiental propia y diferencial de las decisiones estratégicas respecto de la de proyectos, que es abordada por la EIA. La dimensión ambiental de un proyecto se ha representado mediante un modelo simple que consiste relacionar un determinado proyecto con el medio ambiente a través de vectores lineales de impacto. Este modelo, cuya expresión metodológica  y operativa es el concepto de impacto ambiental ha sido útil para identificar y dar cuenta de la dimensión ambiental de proyectos. Aquí se propone que la dimensión ambiental estratégica, que es la que debe ser competencia y atañe a la EAE de decisiones estratégicas, debe estar representada por un modelo más complejo y de base metodológica sistémica que aquí se denomina sistema ambiental sectorial, y que como tal representación de la dimensión ambiental estratégica de decisiones estratégicas debe constituir un referente central en el proceso de EAE.

Finalmente la EAE requiere de una metodología, es decir, de un conjunto articulado de pasos para llevar a cabo lo que constituye su  objetivo principal, que es fomentar la incorporación de valores ambientales a las decisiones estratégicas. En este sentido la EAE también debe liberarse de las metodologías tradicionales de EIA orientadas a la evaluación de productos, finalistas o ajenas a los procesos sustantivos de decisión. La EAE debe desarrollar metodologías centradas en la evaluación de procesos, capaces de enfrentar con creatividad y realismo el reto de tener que lidiar con procesos complejos, no lineales, y muchas veces carentes de una lógica de decisión explícita, como son los que dan lugar a PPP. Aquí se propone una metodología de EAE, que respetando los objetivos diferenciales y la naturaleza propia de la EAE, puede asumir la diversidad de los procesos de decisión, y favorecer un proceso incremental de mejora ambiental de PPP.

De manera creciente la EAE es entendida como un proceso destinado a mejorar los procesos de decisiones desde una perspectiva ambiental. (Jiliberto, 2002 y 2004; Bina, 2003) Una reciente definición propuesta en el ámbito del Banco Mundial refleja bien esta tendencia, según la cual la EAE consiste en “ una aproximación participativa para posicionar, en el centro de la toma de decisión, los aspectos ambientales y sociales e influir en la planificación del desarrollo, la toma de decisiones y los procesos de implementación a nivel estratégico” (Mercier, 2004).

Este escenario ha llevado a que en la actualidad se reconozcan tres aproximaciones básicas a la EAE: una inspirada en la EIA, otra inspirada en lo que en la terminología inglesa se conoce como “policy appraisal”, es decir, entendida como una metodología de evaluación de políticas orientada por objetivos y, finalmente, una aproximación de EAE integradora, inspirada en la integración de la dimensión ambiental en el proceso de decisión, utilizando parte del instrumental del “policy appraisal”. (Dalal-Calyton, Sadler, 2005; EC 2001).

No obstante, entre la evolución conceptual y la práctica operativa en EAE hay todavía una valla que salvar, pues una nueva conceptualización requiere una nueva aproximación metodológica, cosa que hasta ahora no se ha solventado consistentemente. Esta carencia es la que ha animado al proyecto europeo denominado Evaluación Ambiental Estratégica Analítica (ANSEA). Este ha intentado proveer una metodología de EAE consistente con una definición conceptual de la EAE desde las ciencias de la decisión y la planificación estratégica, que obviamente la entiende como un instrumento centrado en la mejora del proceso de decisión. (Caratti, Dalkmann, Jiliberto, 2004; Dalkmann, Bongart, Jiliberto, 2004).

Sin duda, el reto más importante de la EAE consiste en superar el paradigma que ha dominado la evaluación ambiental en las últimas décadas, según el cual toda evaluación ambiental consiste en alimentar una decisión con información, lo más objetiva posible, sobre las probables relaciones futuras de dos entidades separadas, por un lado, una decisión, y por el otro, el medio ambiente. Paradigma del cual se deriva el extemporaneo racionalismo sustantivo que domina las prácticas de la EIA y de  mucha de la EAE.  

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